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La búsqueda de nuevos materiales de construcción ha sido una constante a lo largo de la historia de la arquitectura. Y no se ha mostrado insensible a las modas y tendencias de cada momento. En la actualidad, parece que la evolución tiende, dentro de lo posible, hacia el uso de materiales compatibles con la llamada arquitectura orgánica: aquella que busca crear edificios que no invadan su entorno, sino que lo complementen y proyecten. Pero: ¿es posible adaptar esta idea a edificios corporativos de grandes entidades? La empresa sevillana Chavsa, dirigida por Simón Chávarri, piensa que sí.

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Seguramente el antecedente lejano de esta arquitectura orgánica pueda encontrarse en Gaudí y sus creaciones casi vivas, semejando plantas. Pero puede que el ejemplo más conocido de esta sea la famosa casa de la cascada de Frank Lloyd Wright. Parecen dos ejemplos bastante alejados de las posibilidades que la arquitectura corporativa tiene, pero es posible adaptar la idea de arquitectura orgánica a esta.

Así, más que buscar una homogeneización y fusión con el medio ambiente que la rodea, la arquitectura corporativa puede tratar de ser orgánica en base a respetar su entorno, en el sentido de intentar no ser excesivamente llamativa. En pocas palabras, utilizar materiales como la piedra o el cristal que permitan huir de la imagen visualmente invasiva de un enorme edificio surgiendo de la naturaleza.

Los materiales son, en este sentido, muy importantes. Y lo son porque la arquitectura orgánica busca siempre tratarlos de la forma más natural posible y confiar en aquellos que provengan directamente de la naturaleza e incluso de la zona concreta donde se levanta la construcción. Piedra, madera o cristal (siempre buscando especies de árboles o tipos de piedra típicos de cada zona) son elementos decisivos a la hora de integrar este tipo de arquitectura en el paisaje.

Pero también los interiores pueden adaptarse a estas ideas, algo sumamente importante para una empresa que, como Chavsa, se dedica a dar soluciones de Facility Management. Abundancia de espacios vacíos y de relax, huida del exceso de muebles y elementos interiores en los edificios y el uso, nuevamente, de materiales \”sensibles\” son aspectos que se pueden combinar con una buena eficiencia energética para crear la fusión entre edificios corporativos y arquitectura orgánica.

Además, los materiales tienen otra importancia adicional: la de servir de elemento simbólico válido para identificar el tipo de negocio que contiene la construcción concreta. Así, es tradicional entender que entidades dedicadas al mundo del Derecho y la Abogacía cuadran con ambientes donde la madera sea predominante, mientras que corporaciones más frescas, como las vinculadas al sector tecnológico, gustan de cristal y grandes ventanales. En definitiva, es otra forma de mostrar una personalidad definida dentro de la arquitectura.

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